sábado, 12 de noviembre de 2022

Pequeña María

 Pequeña María


Desde los siete años, no le escribo un poema
a mi madre.
Y lo escribí por pena,
por haber perdido a mi padre.
Durante años de luto,
pasó su vida, por delante,
con seis hijos que criar
no había tiempo para desesperarse.
Tuvo una niñez muy triste,
sola, sola con su padre, 
en un pueblo en la montaña,
se marcharon sus hermanos,
se marchó su madre,
y ella, pequeña María,
lloraba de miedo en las noches,
en las que su padre salía,
y con la madrugada,  volvía.
Pequeña María, no tiene fotos,
no tiene fotos de niña,
nadie se molestó en inmortalizar
su llanto o su sonrisa.
No pudo ir al colegio,
por eso ahora, va cada día,
solo fue para preparar
la primera Comunión,
ayudada por catequistas
y después un desayuno,
que le supo a gloria bendita.
Hace poco mi hermano le dijo:
"mamá vamos al pueblo,
vamos de visita al pueblo
donde te criaste"
y ella le dijo: "de eso nada,
a mí, llévame a cualquier otra parte".

                  Carmen Rodríguez

sábado, 16 de abril de 2022

Mira si te querré

 Mira si te querré

Mira si te querré, hijo mío de mi alma
que de ahora en adelante, voy a cambiar la manera
la manera de tratarte.
Que con los años que tienes, tú solo puedes cuidarte.

Tienes casa, comida, dinero,
todo lo tienes a tu alcance, 
y no es bueno y no maduras,
¿Qué puedo hacer para ayudarte?

Te levantas a las tres,
comes, te duchas, te vistes,
y vuelves de madrugada,
a saber con quién anduviste.

Ya no conozco a tus amigos, 
hace años, que no los traes,
quizás para que no sepa,
de tu vida, lo que haces.

Todo te di, hasta mi alma
y de nada te sirvió,
mis noches en vela, de nanas,
que te cantaba con emoción.

y no son reproches, ni enojos,
ya me rindo, tú ganaste,
haz lo que quieras con tu vida,
me hago a un lado, para no estorbarte.
Con los años que ya tienes,
 tú solo puedes cuidarte.

No intentes con carantoñas,
tú sabes como ganarme,
y seguir disfrutando de todo,
todo lo que no ganaste.

Mi vida te doy, si hace falta,
pero ya no te daré,
las ventajas de un niñito,
un niñito mal criado,
que no sabe lo que es esforzarse.

Si no trabajas, ni estudias,
¿de qué vas a vivir mañana?
hoy tienes a tu madre,
que te da comida y techo
y ropa limpia toda la semana.

Mira si te querré,
que ya no te doy más paga,
no te pago gasolina,
ni un pantalón de marca.
Solo puedo darte cariño,
un techo, comida, una cama
y oportunidad de que estudies,
para el día de mañana.

Con los años que tú tienes,
yo ya tenía a tu hermana, 
estudiaba oposiciones,
para que no os faltara de nada.

Yo ya me rindo, hijo mío,
haz lo que te venga en gana,
pero no cuentes conmigo,
para bailarte el agua.

Sé un hombre de bien,
estudia, o sino, trabaja,
echa ganas y orgullo,
que inteligencia no te falta.

Que con los años que tú tienes,
puedes cuidarte de sobra,
y no necesitas a nadie,
que te diga, o te haga sombra.

                           Carmen Rodríguez



domingo, 3 de abril de 2022

Hoy medito

  Hola, bienvenidos a este podcast, soy Carmen Rodríguez, y esto es Socialmente2.0.

Hace tiempo hice un curso de gestión del estrés en el trabajo. Recuerdo que lo impartían un matrimonio y aparte de dar la materia obligatoria del curso, hicimos varias relajaciones guiadas. 
Con una de ella eché a llorar y os explico porqué, intentaré recordarlo, pero decía algo así como en la poesía que hoy traigo:" iba por un camino en el  campo y encontraba una casa, entraba en ella y veía un bebé, lo miraba, lo cogía y abrazaba", se suponía que el bebé eras tú de pequeña, le decías como iba a ser tu vida, que no tuviera miedo, que todo iba a ir bien. Se supone que para consolar a tu niño interior.
Otra de las meditaciones que hicimos, te imaginabas  que también ibas por el campo y veías un árbol, lo abrazabas, tenías que imaginarte que el árbol te cogía en brazos, y tú te tenías que imaginar qué persona era, te cogía en brazos y te sentías protegida.
 Yo me imaginé a mi padre y por eso lloré en esa meditación,  porque hace mucho que no está con nosotros y es verdad que recuerdo cómo él me cogía en brazos y pude visualizarlo.
Todo esto que os cuento fueron mis primeras incursiones en las meditaciones. Luego le cogí el gustillo y cada noche meditaba antes de dormir.
Después comencé a meditar un poco durante el día, no mucho rato, pero cinco o diez minutos a lo largo del día.
La poesía que os traigo hoy va dedicada a la meditación, a cómo encontrar respuestas adecuadas a nosotros, a cada uno de nosotros en nuestra vida. A poder ver más allá, relajar la mente, de todo el ruido diario, de las redes sociales, noticias, trabajo...
Hacer un reseteo diario, viene bien, si lo haces con asiduidad te darás cuenta de los beneficios que tiene, por lo visto, yo no soy una experta,   hay estudios que dicen que  se  crean  nuevas redes neuronales, cuando meditas cinco minutos durante tres meses. 

Así que os dejo una poesía que he dedicado a la meditación y se titula "Hoy medito", espero que os guste.

Hoy medito

Hoy medito en mi sillón,
o quizás sentada en la cama,
en la alfombra del pasillo,
o en un cojín de la entrada.

La espalda la pongo recta,
respiro y cierro los ojos,
mi mente guarda silencio,
aunque me dura poco.

Me imagino en un paisaje,
de flores, árboles, ríos...
veo un pájaro que vuela,
veo también un camino.

Sigo el sendero curiosa,
imaginando el destino,
y me encuentro una montaña,
custodiada por un monje,
en una piedra me siento,
y otra vez, respiro.

Este monje que es un sabio,
responde a todas mis dudas,
me aconseja, me ilumina,
con la verdad de mi vida.

Me quedo aquí un ratito,
tranquila, solo respirando,
sintiendo el viento y el sol,
que me están acompañando.

Vuelvo de nuevo a mi casa,
por el camino ya andado,
caminando entre las flores,
disfrutando de este rato.

Llego al riachuelo anterior,
veo el color de la hierba,
el sol me ilumina la cara,
agradecida me siento,
veo las cosas  más claras.

Sé que cuando yo quiera,
puedo volver al camino,
que me lleva a la montaña,
y reencontrarme de nuevo,
con el monje, que me habla.

Me dijo  que puedo encontrarlo, 
solo buscando en la calma, 
y pedirle los consejos,
que siempre yo deseaba,
me hubieran dado en mi vida,
y nunca los encontraba,
porque buscaba fuera, 
lo que en mi alma
se hallaba.

   Carmen Rodríguez


Con este poema me despido, hasta el próximo podcast. Puedes encontrarme  en instagram en @social_mente_2.0 o en la página web www.socialmente20.com,   un beso muy muy fuerte .

domingo, 6 de febrero de 2022

La importancia de tener buenas amigas

 Hola, bienvenidos a este podcast, soy Carmen Rodríguez, y esto es Socialmente2.0.

Siempre he visto que mi madre ha tenido muy buena relación con las vecinas, comadres, cuñadas. Hablaban de sus cosas y se ayudaban mutuamente, cosían juntas, se sentaban al fresco mientras nosotros, los niños jugábamos en la calle.

Pero, hoy en día para tener una buena red de apoyo, para tener amigas, con la vida tan ajetreada que tenemos, hay que buscarlas en el trabajo, en las actividades como gimnasia, costura, o cualquier actividad donde haya una convivencia y se mantenga en el tiempo, o cómo antes, las vecinas de toda la vida.

Yo llevo más de 20 años en el mismo puesto de trabajo y aunque tengo cariño a todos mis compañeros, sí es verdad, que solo unas cuantas considero amigas de verdad, con las que llevo vividas tantas cosas y nos hemos consolado tantas penas, pérdidas y tantas alegrías, desayunos de tertulias  y risas.

Después están las amigas de toda la vida, las de la infancia, las de la carrera universitaria, que aunque no las veas, sabes que están ahí, y que si alguna vez las necesitaras puedes contar con ellas y te da esa alegría tan grande, cuando te escriben en tu cumpleaños, y ves que se acuerdan de ti.

Desde hace cuatro años hago deporte con un grupo de mujeres estupendas. Compartimos muchas cosas juntas, vamos de caminatas, hacemos payasadas, nos reímos, hemos organizado algunas cenas, pero sobre todo compartimos muchos valores juntas y también nos ayudamos en lo que podemos. El grupo va cambiando, pero las 6 o 7 de siempre, que perduramos en el tiempo,  las considero ya amigas.

Este poema va dedicado a ellas, a todas mis amigas, las de antes, las de ahora y las de siempre. A todas las quiero y admiro.

Ramillete 

Yo tengo pocas amigas,
apenas un ramillete,
cada una de un color,
algunas cultivadas,
y otras, otras silvestres.
Tengo pocas amigas,
pero les sobra el amor,
la dulzura en las palabras,
el apoyo, la pasión.
Me transmiten energía,
me transmiten ilusión,
esperanza en esos días,
donde sólo hay desazón.
Mi ramillete de amigas,
comparten sus penas, a veces
y juntas nos consolamos,
se diluye el dolor y 
aunque no desaparece, 
una se encuentra mejor.
Elegir buenas amigas,
que compartan tus valores,
aficiones, desayunos,
con ellas saben mejores.
Sentirte que perteneces,
a un ramillete de flores,
cada una de un color,
mecidas por el viento,
al son de la vida 
viviendo.
Fluyen locuras y risas,
cuando estás con las amigas,
con una mirada te entienden,
basta un gesto y no palabras.
Un abrazo, que sincero,
te reconforta y te salva,
ese día que necesitas,
más mimos y menos palabras.
Yo tengo pocas amigas,
pocas, pero me bastan,
para saltar de alegría,
para dar siempre las gracias,
por tener esas personas,
que aunque no me tocan nada,
tocan mi alma y  la elevan,
a lo alto de una torre,
donde crían las cigüeñas,
a la luna 
si hace falta.
Esa luna que en el río,
la vimos que se miraba
y atónitos nos quedamos,
porque un ojo nos guiñaba.
Yo tengo pocas amigas,
apenas un ramillete,
cada una de un color,
algunas cultivadas,
y otras, otras silvestres.

                            Carmen Rodríguez


Con este poema me despido, hasta el próximo podcast. Puedes encontrarme  en instagram en @social_mente_2.0 o en la página web www.socialmente20.com,   un beso muy muy fuerte .

sábado, 5 de febrero de 2022

Hermana Mayor

   Hola, bienvenidos a este podcast, soy Carmen Rodríguez, y esto es Socialmente2.0.

Hoy es el cumpleaños de mis hermanos, son mellizos y  cumplen ya 44 años, uff, como pasa el tiempo. Nos llevamos 7 años. Durante 7 años fue la hermana menor de 4. El mayor de mis hermanos me lleva 6 años y mis hermanas, que también son mellizas 4 años. Porqué digo todo esto, pues porque durante 7 años he sido la mimada de la casa. Además yo siempre he sido muy cariñosa así que los mimos iban dirigidos a mí. Pero cuando tenía 7 años vinieron ellos, sí mis hermanos pequeños. Llegaron como dos torbellinos y nos pusieron la vida boca arriba. Todas las atenciones, mimos, regalos, eran para ellos. Pero yo estaba encantada,  me gustaba la familia donde me tocó vivir. Siempre había niños en casa, nosotros, que éramos 6 hermanos  y los hijos de los vecinos. Los juegos en la calle, los deberes todos juntos, el ayudar a los hermanos pequeños , las tertulias de las madres en la puerta, sentadas al fresco en verano, todo eso, lo viví yo. 

Hoy les quiero dedicar un poema a mis hermanos pequeños, por su 44 cumpleaños.

La hermana mayor

Solo tenía siete años
cuando robasteis mi puesto,
mi puesto de la menor
en la casa de mis sueños.
Solo tenía siete años 
y llegasteis a mi vida,
revolucionándolo todo,
poniendo patas arriba,
la casa en la que éramos seis,
y en ocho se convertía.
No sabía cuando os vi,
aquella primera vez,
dos niños, como muñecos,
sin pelo, solo bebés,
que cambiaríais mi vida,
me hacíais hermana mayor,
ya no sería la misma.
Aprendí lo que es querer
a un hermano menor,
a recoger los juguetes,
a leer cuentos,
a estudiar y hacer deberes
y a dar, a dar mucho amor,
sin pedir nada a cambio,
sin ningún tipo de razón.
El amor hacia un hermano, 
hacia un hermano menor,
no se puede comparar,
protegerlo y ayudarlo,
es tu mayor bendición.
Yo solo tenía siete años,
cuando robaron mi puesto,
mis dos hermanos mellizos,
en la casa de mis sueños.
Y ahora doy gracias a Dios,
por todo lo que ha supuesto,
ser una hermana mayor,
amar desde ese puesto.
Y hoy que es su cumpleaños,
quiero felicitar,
a mis hermanos mellizos,
a mi Migui y a mi Fran,
que los quiero con locura,
aunque eso, lo saben ya.


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viernes, 21 de enero de 2022

Escuchar el cuerpo "Me he permitido"

  Hola, bienvenidos a este podcast, soy Carmen Rodríguez, y esto es Socialmente2.0.

Hoy quiero hablaros de escuchar al cuerpo, escuchar el cuerpo y el alma. A veces vamos corriendo, de un lado para otro y  no nos escuchamos. 
El pasado día 29 de diciembre, comencé a sentirme mal. Estaba sentada en el sofá y mis amigas iban a hacer una ruta entre dos pueblos cercanos para ver belenes. La verdad es que me apetecía mucho, pero mi cuerpo me pedía cama o sofá. Pensando que me estaba invadiendo la pereza, me calcé mis deportes, me abrigué y allá que me fui a ver belenes. Lo pasamos genial, aunque yo estaba molida. Tengo una enfermedad autoinmune así, que en general estoy acostumbrada al dolor, a sentirme a veces mal y aun así, hacer planes y salir. Pero esta vez era distinto, esa noche no dormí, me dolía todo, pero aún así a la mañana siguiente me fui a trabajar. A la una del medio medio día  ya estaba que no podía con mi cuerpo, me fui a casa, me hice un test de farmacia y di positivo en covid.

Debido a mi enfermedad, no supe escuchar los avisos de mi cuerpo. Me pedía descanso y yo salí a caminar. Esa es una asignatura pendiente, escuchar a mi cuerpo, saber lo que necesita. Si necesita descanso, descansar. Distinguir cuando está bien y cuando está mal y no forzar las situaciones. Este año me he comprometido a seguir una rutina de meditación, aunque sea de cinco minutos, pero aprender a  escucharme.

Aparte del cuerpo, también hay que saber escuchar el alma, los sentimientos. Aunque seas  una persona  alegre, cuando  la vida te da un revolcón en toda regla y te toca la fibra más sensible , que pueden ser tus hijos, o tu pareja, también hay que saber  escucharte. Sentir ese dolor y si estás triste, por algún acontecimiento que haya pasado, hay que permitirse estar triste. No pasa nada, no se acaba el mundo, porque un día desconectes de todo.

 Permitirse un día, o dos o una semana de dolor, no pasa nada. Pero no más, porque tampoco es conveniente recrearse en el dolor, porque un paréntesis para sentir tu dolor, está bien, pero todo pasa, y hay que afrontar la vida y seguir adelante. Dejar pasar la tristeza por tu cuerpo y que salga de la misma manera que entró. Así lo veo yo al menos.

Permitirse estar triste. Así se llama el poema  de esta semana "Me he permitido".

"Me he permitido"

Hoy me he permitido,
tener un día malo, 
dejar mis ánimos, al mínimo,
para ver todo, desde aquí abajo.
Hoy me he permitido,
no cocinar, ni sonreír,
estoy triste, 
¿es pecado acaso,
dejar de ser feliz?
Hoy me permito a mí misma, 
no mirarme en el espejo,
ni embadurnarme de cremas, 
ni maquillarme los ojos, 
ni ponerme el antiojeras,
estoy triste.
He llorado, de amargura,
y solo, solo por hoy,
me he permitido estar triste,
tener un día malo.

Con este poema me despido, hasta el próximo podcast. Puedes encontrarme  en instagram en @social_mente_2.0 o en la página web www.socialmente20.com,   un beso muy muy fuerte .

domingo, 16 de enero de 2022

¡Año nuevo, poesías nuevas! "Se me olvidó decirte"

 Hola, bienvenidos a este podcast, soy Carmen Rodríguez, y esto es Socialmente2.0.


En algún podcast de los que escucho habitualmente,  dijeron  que lo que te gustaba hacer de niña, era lo que de mayor podía ser tu profesión. A mí desde que tengo uso de razón, me ha gustado hacer poesía, escribir me gustaba muchísimo. Tenía mucha facilidad, comencé a los 7 años y  dejé de escribir poemas a los 20 años, cuando me casé y formé una familia. No significa que ahora vaya a dejar todo para ser poeta, pero sí me gustaría dedicar este podcast a ese cometido, o incluirlos de alguna manera.

El poema de hoy, está dedicado a mi hijo.  Yo a mis hijos solo he querido enseñarles las bondades de la gente, que todo el mundo tiene algo bueno. Ayudar a los demás y no hacer daño a nadie.  Como en la película "La vida es bella", nunca he querido enseñarle el lado malo de las personas, además trabajando yo en un juzgado, siempre he procurado obviar en las conversaciones, todo lo malo. Yo cuando me tenía la edad de mis hijos, no sabía que era la envidia, lo descubrí años más tarde, por desgracia. Saber que hay personas que te preguntan, no porque les interese tu vida, sino para enterarse de las cosas y poder murmurar o malmeter, hay amigos que te alejan de que estudies, de que te labres un porvenir, y te alejan de la familia, te alejan de tus sueños. Sí,  hay gente mala, y no he sabido alejar a mi hijo de esa gente.

 "Se me olvidó decirte"

Se me olvidó decirte,
que en este mundo que habitamos,
no solo hay gente  buena.
Gente que mira por ti,
que no lastima,
que vive su vida y deja vivir.
Se me olvidó decirte
y ahora lo digo en este poema,
que quizás te odien a veces,
sin que tú ni siquiera lo sepas.
Que aquellos que crees amigos, 
pueden que no los sean,
y te aconsejen mal,
incluso de tu familia te alejan.
Hay gente en este mundo,
que puede que no te quiera
y no quiero dedicarles,
ni una sola de mis letras.
Por eso te voy a dar,
para que tú puedas verla,
a la gente de verdad,
de esa que vale la pena,
consejos que a ti te sirvan
y distinguirlas tu sepas:
"La gente buena de verdad,
que te quiere y que te acepta,
se alegra de tus logros,
de ver que tú prosperas.
Si pueden ayudarte, te ayudan,
la vida te hacen más fácil, 
sin agobiarte en problemas.
La gente que bien te quiere,
no te dicen que otros murmuran,
diciendo "es por tú bien
solo para que lo sepas".
No hablan mal de otras personas,
viven su vida y solo quieren,
que a ti te pasen cosas buenas
y compartirlas los viernes, 
si se tercian, dos cervezas,
y un poco de risa o mucha,
mucha risa, de alegría,
de alegría de la buena.
Se me olvidó decirte,
y ahora lo digo en este poema.

Con este poema me despido, hasta el próximo podcast. Puedes encontrarme  en instagram en @social_mente_2.0 o en la página web www.socialmente20.com,   un beso muy muy fuerte .